Por fin ha terminado mi gyncana particular… Ya puedo descansar tranquilo después de varios días sin parar. Todo comenzó hace dos semanas con la preparación de la despedida de Jose Marcos. ¿Qué hacer? ¿qué preparar para que al compañero de piso le queden ganas de volver? Se nos ocurrieron varias cosas pero algunas se nos cayeron por falta de recursos o por el mal tiempo. De todas formas el viernes, día de su despedida, nos lo llevamos a los karts. Un circuito que pretendía ser un óvalo y cinco coches cada cual más torpón aunque los había que corrían bastante. Después de muchas vueltas, derrapes, golpes y risas salimos de allí con la adrenalina por las nubes y For con la camisa quemada. Enjoy Nigeria!!
La fiesta nos esperaba en casa después de la ducha de rigor. Colegas, música, comida (Peter se lució esa noche) y alcohol también. La fiesta transcurrió tranquila y relajada y la gente se fue llendo hasta que solo quedamos Jose y yo que nos dió por bailar como descosidos. Nos dimos cuenta de la hora que era cuando sentimos abrir la puerta. Los dos atónitos pensando (ya poco) quién podría ser. Era Peter, nuestro ídolo de la casa y el que nos cuida como nuestra madre. Su cara parecía decir “¿qué coño pintan estos dando botes en medio del salón a las 7 de la mañana?”. Las nuestras medio desencajadas no eran capaz de decir nada. Otra horita más de rigor para terminar la copa, coronar a Peter como el cocinero más grande de todo Lagos con un collar y despertar a alguien en España. Efectos colaterales típicos de una despedida.
Al día siguiente (sábado) tocaba despedida de los Nava, una familia latina que dejan Lagos después de cinco años. La fiesta en casa de un italiano que no recuerdo su nombre estaba ambientada en el Carnaval ya que ellos se mudan a Brasil. Nuestro disfraz muy sencillo: la camisa del MardiGrass (Carnavales) y todas las ganas de pasarlo bien. La noche se lió entre música latina, cerveza, margaritas y tequilas. Terminamos volviendo a casa sin necesidad de luces y con mis huesos en el maletero del coche. Esa misma noche conocimos a Alexei, un ruso-español afincado en Sevilla, que acabó durmiendo en nuestra casa ya que ni él ni nosotros sabíamos dónde vivía.
Al siguiente día (domingo) pulpada para seguir convenciendo a Jose que tiene que volver, una paella y varios platos que cada uno llevó de su casa. Estaba genial pero el cuerpo ya no estaba para muchos trotes y empezaba a dar síntomas de fatiga. Retirada temprana y a lo-ló.
Lunes y martes me lo pasé con el culo pegado a la silla de la oficina hasta horas poco agradables. El martes salí tarde dirección al aeropuerto para coger el avión a España. Miércoles llegada matutina, salir del aeropuerto donde me esperaban mi mujer y mi primo para ir “escopeteados” a hacer varias gestiones. Pizza de comida y como postre mudanza hasta la 1 de la mañana.
Jueves más mudanza y cena con colegas del Máster en el Nacan (Santa Engracia 26, Madrid). Sitio muy recomendable que nos sorprendió cuando estábamos ya en los cafés con un coctel de la casa y paseo en Hammer limusina por las calles de Madrid.
Viernes visita de rigor a la embajada, arreglar más papeles y fiesta de despedida de Cristina. Allí estaban todos con algún motivo africano. Jose con su traje típico de nigeriano, Cristina Delgado con su peluca y gafas a lo Queen Africa, Alfons, Juán y Sandra con falda kulun-guelé… Fue tiempo de disfrutar de los amigos que hacía meses que no veía. La noche se alargó y terminamos en el Deili sudando la gota gorda y bailando al ritmo de Mika con su Grace Kelly que tan famosa se ha hecho en España en los últimos meses.
Llega el sábado algo más relajado con un poquito más de mudanza y algo tiempo para estar más relajados con la familia. El domingo por la mañana temprano de vuelta a Lagos se me hizo el más corto de todos ya que me tiré todo el viaje durmiendo. Igual roncando también, pero nadie pareció quejarse.
Esta gyncana ha llegado a su fin pero ya estamos preparados para la siguiente…
Pues yo ahora no soy persona, no sólo sufro en silencio que no nos veremos durante un tiempo, sino que esto es un desastre.
En el curro me ha caído el marrón del siglo, la mudanza, me he viciado a la serie de Heroes (que me he tragao toda la serie antes de que termine en España la temporada) que me ha tenído despierto hasta morir cada noche, las fiestas del barrio, los reencuentros… coño, que no tengo ni leche en la nevera!!!
Bueno, ya queda menos para que se tranquilicen las cosas :\
Un abrazo!!!